Nacional tuvo varios ídolos, algunos se caracterizaron por ser exquisitos jugando, otros por ser unos guerreros adentro del campo, característica que se siente bien al Chango José Luis Pintos Saldanha.

Este año nació en Artigas, el 25 de marzo de 1964 y llegó a Nacional en el año 1984.

Su principal característica, aparte de ser un futbolista muy aguerrido, era la jugaba de lateral por ambos costados y siempre bien. Supongamos que los equipos de campeones como el Rey de Copas de 1988 y 1989 y la selección de campeones de América en la Argentina en el año 1987.

En esa Copa América, que entrábamos directamente en la segunda fase por ser los campeones de la edición anterior, quiso el destino que nos viéramos las caras con la Argentina campeona del mundo en México el año anterior. Además de Maradona y los otros se sumaba a la Argentina un delantero que se destacaba como Claudio Paul Caniggia.

Uruguay había formado un equipo que tomaba como base a los jugadores de Wanderers, Peñarol y Nacional más otros que venían del exterior como Francéscoli, Alzamendi, el Tano Gutiérrez y Ruben Sosa.

Pintos Saldanha fue titular en el encuentro y antes de enfrentar a Argentina dijo, como si fuese una orden, "Al Caniggia ese me lo dejan a mí"; cuya misión de marcarlo y anularlo la cumplió con creces. Con un gol de Alzamendi, eliminamos a Argentina en su casa que era la gran favorita para ganar el campeonato.

También fue titular en aquella final contra Chile que le ganamos por 1 a 0 con un gol de Bengoechea. Ese equipo uruguayo era dirigido por Roberto Fleitas.

En el 88, ya con Fleitas dirigiendo a Nacional, le va a tocar ser partícipe en la gran gesta del tricolor. Fue titular en casi todos los partidos de la Libertadores, jugando en los dos laterales (Tony Gómez y Carlos Soca lo acompañaban) y titular en la final intercontinental jugando de lateral izquierdo.

El moreno jugó un buen partido y en la definición por penales reventó - por mala suerte - el horizontal. El Chango no tenía consuelo, pero festejó como desaforado cuando Tony Gómez metió el último penal que le daría el título a Nacional. Como le contaría a un jugador holandés en el partido de los 100 años de Nacional.

Cuando volvió de Japón, el Chango siguió defendiendo a Nacional en buen nivel y siguió integrando la selección uruguaya en la Copa América de Brasil en el 89, el Mundial de Italia en el 90 y la Copa América de Chile en el 91.

El campeonato uruguayo se le negaba al Chango, pero en 1992 formaría parte del plantel campeón donde forjaría una amistad con el Mago O´Neill (compañero de copas en los bares) aunque siendo titular no muy seguido debido a que estaba Soca en buen nivel, seguía Tony Gómez en el club y además habían ascendido a Gustavo Méndez que fue titular en el clásico ganado por el gol de Dely Valdéz.

También tuvo protagonismo en el de la cadenita, cuando fue uno de los tantos que iba a arremeter contra el "Tío" Sánchez.

El Chango seguiría 3 años mas en Nacional para luego ir a Progreso y después al Paranaense de Brasil donde le pondría punto final a su carrera.

Luego de dejar de ser futbolista, Pintos Saldanha entraría en la bancarrota y realizaría trabajos ocasionales; como trabajos de pintor y albañil además de hacer la "cadetería" en el Club Nacional de Football.

Otras veces, al menos era algo que se decía, se lo veía tomando en el bar "Los Yuyos" donde a cambio de una copa contaba historias internas del plantel.

Años después, el Chango emigraría a Estados Unidos, para trabajar primero como pintor y luego tendría aparentemente una pizzería. Inclusive, es parte de la filial del bolso en Nueva York , la gran manzana.

Nadie puede negar que el Chango Pintos Saldanha era un guerrero, de aquellos que hoy escacean, pero tampoco tenemos que negar que ganó todo con Nacional y que es un campeón de la vida.

Un grande, en el cual quedaron varios recuerdos en la historia del Club Nacional de Fútbol.