Otro recuerdo mas compartiremos hoy. Se trata de un jugador muy temperamental y muy querido por nuestra hinchada. Si bien muchas veces, los jugadores están relacionados con el rival tradicional, y también para recordar: Enrique Peña, pero para los hinchas de Nacional "El Pelado".

Enrique Peña nació en Montevideo, el 7 de mayo de 1963. Como jugador, debutó en 1981 en el club Huracán Buceo en el cual en 1984 pasó a formar parte de Montevideo Wanderers donde brilló.

En el año 1987 integró la Selección Uruguaya que salió campeona de América en la Argentina.

Enrique Peña se caracterizaba por ser un zaguero o volante central recio y aguerrido, que tenía fama de tallar a patadas las piernas de sus rivales de turno. Además, era de esos jugadores guapos que se sabían hacer respetar y que defendían a muerte la camiseta.

Antes de llegar a Nacional en el año 89, tuvo una polémica ya que su club Montevideo Wanderers y Peñarol habían acordado la transferencia del popular Pelado a los aurinegros pero él, confeso hincha de Nacional, estuvo en rebeldía ya que no quería ir a jugar para ellos.

En el 89, fue uno de los refuerzos junto con Luis Noé, Dely Valdéz, Julio Zoppi y otros que llegó para reforzar al Rey de Copas.

Peña siempre jugó bien los clásicos e incluso había anotado goles al tradicional rival y según él “Jugué todos los clásicos bien, siempre gané o empaté”, perdí uno que no jugué. Además, “si ganas sos el macho de América, el fenómeno, y si perdés, sos el cagón del barrio la gente te lo hace sentir y ver...siempre pensé que el día que llegara lo iba a disfrutar y disfruté la semana, lo que te grita la gente, lo que uno jode con los amigos hinchas de Peñarol".

En su bautismo clásico, Nacional le gana a Peñarol por dos tantos a cero, uno del panameño Dely Valdéz y el otro anotado por Enrique Peña con un cabezazo. El Pelado tenía como compañeros del mediocampo a jugadores aguerridos y metedores como el Vasco Ostolaza, el Indio Morán y Jorge Cardaccio.

En ese partido, Peñarol no tenía mal plantel ya que estaban como integrantes Gabriel Cedrés, Mario Saralegui, Gabriel Correa y también estaba integrando el aurinegro Juan Ramón Carrasco.

En su segundo clásico, la hinchada cuando él iba a entrar lo ovacionaba, desde la tribuna se escuchaba por todo el Estadio Centenario el grito de "Pelaaado, Pelaado".

También, fue partícipe del clásico de la piñata en los 90 cuando un problema que hubo entre él y el carbonero Obdulio Trasante terminó en una gresca generalizada.

Con el paso de los años, el asunto quedó olvidado y el día de hoy son grandes amigos, compartiendo también en su momento trabajos.

También, además de ser partícipe de la gesta del 89, donde Nacional ganó la Recopa y la Copa Interamericana frente a Racing de Avellaneda y Olimpia de Honduras respectivamente, Enrique Peña fue parte del plantel que reconquistó luego de 9 años el Campeonato Uruguayo de 1992; pero a mitad de año fue transferido al Temuco de Chile.

A comienzos de 1993, Peña retornaría para jugar nuevamente en el equipo de sus amores pero en 1994 jugaría nuevamente en el exterior, precisamente en el ascenso del fútbol argentino. Primero en Chaco For Ever durante 1994 y luego en San Martín de San Juan en el año 1995.

En ese mismo año, precisamente a mitad del mismo, retornaría por última vez a Uruguay para jugar en el club donde debutó en Primera División, en Huracán Buceo donde en el 98 le pondría fin a su carrera como futbolista profesional.

El pelado peña, siempre registrado por ser un jugador que jugaba al límite, será parte de nuestra historia grande.