El puesto de arquero, puesto ingrato si lo hay, en esta oportunidad recordaremos en "El baúl de los recuerdos" a un arquero que marcó una época hermosa; la inolvidable gesta del 88 y también fue el arquero titular del Campeonato Uruguayo de 1992: Jorge Fernando Seré.

Jorge Fernando Seré nació en Montevideo, un 9 de julio de 1961 y comenzó su carrera jugando en Danubio allá por el año 1981.

El destino quiso, una vez más que otro jugador haga historia en nuestro club allá por el año 1988 cuando Seré aún atajaba para el Danubio F.C., cuna de varios cracks que ha dado nuestro fútbol.

El año anterior, 1987, había sido marcado por la conquista de la Copa Libertadores de América por nuestro tradicional rival que en el 88 quería repetir el título porque además se habían quedado con la sangre en el ojo luego de perder la final Intercontinental frente al Porto de Portugal, campeón de Europa.

Nacional, a comienzos de año contrata a Roberto Fleitas para hacerse cargo del equipo; lo cual ilusionaba ya que el año anterior había dirigido a la selección uruguaya que ganó la Copa América en la Argentina.

Varios refuerzos llegaban al club a comienzos de año, entre ellos Juan Carlos De Lima y Ernesto Vargas, se subía desde la Tercera del club a un juvenil que era un buen lateral izquierdo (un tal Carlos Soca) y además se mantenía a sugerencia de los dirigentes en el plantel a Jorge Daniel Cardaccio; que Fleitas no iba a tenerlo en cuenta pero luego terminó siendo pilar en la mitad de la cancha junto al "Vasco" Santiago Ostolaza.

Jorge Seré, que fue uno de los refuerzos para ese año, tenía una oferta superior de Peñarol en cuanto a lo económico, pero por amor al club eligió nuestra oferta. En ese momento, Nacional estaba bastante complicado también en el tema económico.

Ese Nacional, con Seré siendo figura en varios partidos, fue sorteando las diferentes etapas de la Libertadores, pero a mitad del torneo va a volver Hugo De León y Nacional hilvanaría varios triunfos que lo acercarían a jugar la final.

En esta foto, se aprecia el equipo que jugó esa inolvidable final de 1988; arriba desde la izquierda: Hugo De León, Daniel Reveléz, Carlos Soca, Jorge Cardaccio, SUPERMAN SERÉ, Santiago Ostolaza. Agachados: José Luis Pintos Saldaña, William Castro, Juan Carlos De Lima, Yubert Lemos y Ernesto Vargas.

La primera final frente a Newell´s se jugó en Rosario, donde el equipo argentino termina ganando por 1 a 0 pese a las atajadas de Seré, aunque faltaba la revancha que se iba a jugar en el Centenario.

Nacional repite el equipo base y termina obteniendo luego de un largo partido la victoria por 3 a 0 con goles de Vargas, Ostolaza y De León.

Si bien Jorge Seré fue una de las tantas figuras que tuvo Nacional en esa inolvidable gesta, la consagración suya y su pase a ser una de las LEYENDAS de Nacional llegaría en la final Intercontinental; aquella inolvidable madrugada en Montevideo, mediodía en tierras niponas ya que se jugaba en Japón.

Ese equipo de Nacional fue a Japón con varios problemas, entre ellos los económicos y sin premios acordados; mientras que el rival era en ese momento el mejor equipo de Europa que además de estar bancado por la Phillips; tenía entre sus figuras al zaguero Ronald Koeman, el belga Eric Gerets, el danés Soren Lerby y su goleador era un muy joven Romario, uno de los mejores delanteros y goleadores de la historia del fútbol de Brasil. Ese Nacional, llegaba según la "prensa especializada" con pocas chances y "resignado a comerse una paliza" contra los poderosos holandeses.

Nacional formó en esa oportunidad con SUPERMAN SERÉ; Tony Gómez, Reveléz, De León y Soca; Cardaccio, Ostolaza y Lemos; Vargas, De Lima y Castro.

El partido, que fue arbitrado por el colombiano Jesús Díaz Palacios, había comenzado con Nacional en ganancia, con una vieja receta: corner desde la derecha de William Castro y cabezazo goleador del Vasco Ostolaza para poner a los 7 minutos a Nacional en ventaja frente a los poderosos holandeses.

Luego, el PSV reaccionaría pero Superman que estaba en el arco volaba para sacar cualquier peligro que pueda llegar. Lamentablemente, el juez, cometería la primera payasada al no cobrar un clarísimo penal sobre De Lima que hubiese sido el 2 a 0 y la tranquilidad; no hubiésemos tenido que sufrir tanto para salir campeones.

Ya en el segundo tiempo, el PSV empataría las acciones por medio de un gol del brasileño Romario. El brasileño, que era una fiera suelta en la cancha y con mucho hambre de gol, pondría el 1 a 1 en aquella madrugada y en tanteador no se movería durante el resto del tiempo reglamentario.

Hubo que ir al alargue y si bien dábamos pelea, PSV llegaba pero eran restados sus esfuerzos por medio de los defensas tricolores y las voladas de Seré.

Llegaría otra "pifia" del colombiano Díaz Palacios (que le quedó gigantesca esa final) en la cual cobra a favor del PSV un penal. Pero no un PENAL como el que le hicieron rato antes a De Lima, sino un penal inventado al cual el zaguero Koeman cambia por gol.

Quedaba nada del tiempo suplementario y Roberto Fleitas manda a Daniel Carreño a la cancha, Nacional atacaba y los holandeses defendían. Pero, en la última jugada, que la tocan los tricolores tirándola afuera, el colombiano cobra corner a favor de Nacional y de nuevo la receta ganadora. Corner - esta vez de Yubert Lemos - para el cabezazo ganador de Ostolaza: 2 a 2.

Muñoz decía "el árbitro tiene la cola sucia" y se había hecho justicia; los holandeses con Koeman a la cabeza se quejaban y Gallardo en los relatos decía: "No fue corner Koeman, pero no fue penal tampoco". Festejo y nadie lo podía creer. Había que definir por penales.

Allí, en esa definición por penales pasado el mediodía en Tokio, se agigantaría la figura de Jorge Seré, con el PSV siempre a punto de ser campeón. Atajó 4 penales - uno del equipo holandés fue afuera - y pedía el último. Pero ahí el destino quiso que la gloria fuera de Tony Gómez que pateó y convirtió el último penal; con Seré indicándole.

Seré, que dejó de ser Jorge Fernando para ser conocido como el popular super héroe de DC, SUPERMAN.

La historia dirá que Tony Gómez metió el último penal, pero quien fuera la figura de ese partido además de Ostolaza, fue Superman Seré.

Nacional, vuelve luego a Montevideo, en medio de un recibimiento multitudinario, ya que era (y es) el único campeón invicto en finales intercontinentales.

Pero no terminaría allí la gesta tricolor y agigantándose la figura de Seré; después vendría la Recopa - frente a Racing de Avellaneda - y la Interamericana - frente a Olimpia de Honduras - en 1989.

Ya no estaban en el equipo Lemos, De Lima y Vargas, pero habían llegado Enrique Peña, Julio Zoppi, Luis Noé y desde las juveniles se apostaba a un delantero, Daniel Fonseca. Tampoco estaba, tras su alejamiento, Roberto Fleitas en la dirección técnica siendo reemplazado por un hombre de la casa, Héctor "Pichón" Núñez.

La primera final se jugó en Montevideo, con un triunfo tricolor frente a la Academia con un gol de Fonseca.

Pero en la revancha jugada en Buenos Aires, se saldaría con un 0 a 0, un nuevo penal de Jorge Seré atajado y Nacional campeón.

Este ciclo se cerraría con la obtención de la Interamericana, luego de empatar en Honduras y golear al Olimpia en Montevideo por 4 a 0.

Nacional era apodado "el rey de copas" y Jorge Seré fue fundamental en todos los triunfos dando seguridad en el arco.

La historia de Seré en Nacional se cerraría en 1995, cuando no renueva contrato y se va del club; por desgracia y por culpa de Ceferino Rodríguez se iba "por la puerta de atrás". Aunque el romance entre los hinchas con Superman Seré no terminaba, porque cuando Nacional jugaba contra los equipos que tenían a Seré en el arco lo ovacionaban y reconocían lo que él nos dio.

El arquero es un puesto ingrato, al menos eso dice la gente del ambiente futbolero...¿podrá decir lo mismo Jorge Seré? Creo que no, la historia y las estadísticas no mienten.