Retrocedamos, como es costumbre en estos tópicos, muchos años en el tiempo. Antes el fútbol uruguayo era una vidriera, una plaza atractiva y tanto Nacional como Peñarol podían elegir los jugadores que quisieran.

Así llegaron, entre los 60 y 70, jugadores de la talla del zaguero chileno Elías Ricardo Figueroa y el ecuatoriano Alberto Spencer para Peñarol y los argentinos José Sanfilippo y Luis Artime y el golero brasileño Manga a Nacional.

José Sanfilippo, que en su momento vino del Barcelona a Nacional recibiendo su homenaje.

Si avanzamos, en los 80 tuvimos también a Miguel Ángel Brindisi en Nacional, en los 90 vino César Luis Menotti a dirigir en Peñarol, el brasileño Edú Marangón a Nacional y Central Español se dio el lujo de tener - aunque fuera en 3 partidos - a Paulo Silas; integrante en ese momento de la selección de Brasil y estuvo en Wanderers un futuro campeón del mundo con la selección italiana: el argentino Mauro Camoranesi que en ese momento era uno de los tantos ilustres desconocidos que venían a probar suerte en estos pagos.

Mauro Camoranesi - 4to. desde la izquierda - en Wanderers.

En los últimos años si bien se puede decir que estuvieron en el fútbol uruguayo jugadores mundialistas con sus selecciones como el polémico golero paraguayo José Luis Chilavert en Peñarol y Marcelo Gallardo en Nacional; pero ellos ya vinieron en el ocaso de sus carreras.

No obstante, hacia fines de los 90 hasta la fecha hubo varios rumores de pases que resultaban inverosímiles para el fútbol uruguayo; tanto como para Nacional como para Peñarol. Estos casos que voy a citar son apenas un racimo de los tantos rumores de pases increíbles que hubo.

EL DIEGO AL CARBONERO...DESPUÉS LLEGÓ DE LIMA.

El Diego pudo haber sido carbonero.

Estaba comenzando el 97, año que Peñarol conquistó el quinquenio y a comienzos de dicho año se hablaba de que Maradona iba a ser refuerzo de Peñarol. Todo comenzó en un partido para recaudar fondos para Alejandra Forlán; y en una conversación surgió que a Maradona lo querían para el carbonero. El "10" dijo que le habían deslizado la posibilidad y que "llamaran a Cóppola y arreglaban".

Se había dicho que "Bengoechea estaba dispuesto a cederle la 10" y que "Maradona patearía los tiros libres y los penales". La cuestión fue que el pase se fue dilatando por las exigencias de Diego pese a que el salario estaba arreglado y además se le iba a dar un porcentaje de las recaudaciones: quería una casa en Carrasco aislada, que contrataran a Caniggia y solamente ir a entrenar dos veces por semana.

La cuestión fue que desde Peñarol le dijeron que lo de la casa en Carrasco no había problemas; pero traer a Caniggia era otro sueldo importante y además tenía que entrenar y concentrar igual que los demás integrantes del plantel.

El "10" dijo que no, porque "a esta altura de mi carrera no tengo que demostrar nada; sea Boca, Peñarol y el Milan". En su lugar, terminó firmando el veterano Juan Carlos De Lima porque Gregorio no tenía muchas alternativas para el puesto de "9"; sólo estaban Luis Romero y Marcelo Zalayeta.

UN PÁJARO EN LA VISTA DEL TRICOLOR

Claudio Paul Caniggia, cerca de Peñarol en su momento y a "un paso" de Nacional.

A fines de 1998 Boca Juniors salía campeón en la Argentina de la mano de Carlos Bianchi mientras que Nacional, luego de un lustro negro; volvía a conquistar el Campeonato Uruguayo.

Caniggia, que había abandonado el club xeneise a mitad del 98, volvió con pretensión de jugar en Boca. Bianchi, que siempre priorizó lo grupal sobre lo individual, el funcionamiento por los nombres; le respondió que si se quedaba debía pelear por un lugar ya que delante del "Pájaro" estaban Martín Palermo, Guillermo Barros Schelotto, Antonio Barijho y los juveniles Christian Giménez, Adrián Guillermo y Esteban Herrera. Baldazo de agua fría para Cani.

La cuestión es que le quedaba aún un año de contrato, no había ofertas y ambas partes (Boca y el jugador) querían una salida. El aquel entonces presidente de Boca Juniors, Mauricio Macri, llamó a Dante Iocco y le ofreció sin cargo el préstamo de Caniggia por un año. La cuestión era que había que hacerse cargo de la totalidad del sueldo del jugador que duplicaba el salario de Ruben Sosa (el capitán y el que percibía el mayor sueldo del plantel) y sumado a los problemas económicos que arrastraba el tricolor; el sueldo del "Pájaro" no era asumible.

La cuestión es que "el pájaro levantó vuelo de Boca" y nunca llegó a ponerse la camiseta del tricolor.

"BAM BAM"...ESTÁS LIQUIDADO.

Iván Zamorano con la camiseta del Real Madrid.

Todos sabemos que Iván Zamorano fue uno de los mejores delanteros chilenos y de Sudamérica, pero también muchos saben que estuvo por venir a Peñarol.

Cuando el Cr. José Pedro Damiani asumió a comienzos del 93 en Peñarol, el presidente del Real Madrid en ese entonces lo llamó para felicitarlo y para ponerse a su entera disposición. Se dijo que el presidente de los "merengues" le dijo que le pidiera lo que precisara y la respuesta de Damiani no se hizo esperar: "Lo que preciso ahora es un 9".

El presidente del Real, Ramón Mendoza le dijo lo siguiente: "Te puedo ceder en este momento a Juan Esnaider o Iván Zamorano (Damiani se decantó por el chileno), cualquiera de ellos sin cargo, pero debes hacerte cargo del salario".

Cuando el contador preguntó cual era la remuneración del delantero chileno en el "vikingo" y al obtener como respuesta que el mismo era de 50 mil dólares, le agradeció pero le tuvo que decir que no.

Así, de esta manera, se frustró la llegada del goleador chileno al manya...y ese sueldo era en 1993.

GAMBETEANDO Y AL CABARET.

Diego Latorre en su último paso por Boca Juniors.

A mitad del 98 comenzó una limpieza en Boca donde varios jugadores tuvieron que buscar nuevos destinos; uno de ellos fue Diego "Gambetita" Latorre que inmortalizó la frase "Boca es un cabaret".

La cuestión es que Latorre no quería estar mas en Boca y Boca quería librarse del polémico jugador; además que no estaba en los planes de Carlos Bianchi. Sin mencionar que la hinchada de Boca no lo toleraba mas y era uno de los blancos o chivos expiatorios de los fanáticos.

La cuestión es que luego de "coquetear" con River Plate incluso (declaró que su estilo era más para River que para Boca) se habló que podía ser refuerzo tricolor para la segunda parte del 98. Estaba vigente y era "del gusto y el perfil" de jugador que tanto Dante Iocco como Hugo De León pretendían sumar al plantel.

Finalizando la historia, Nacional no llegó a negociar siquiera con Latorre puesto que Daniel Lalín compró la ficha a Boca Juniors y el jugador firmó para Racing de Avellaneda donde formó una delantera temible con Marcelo Delgado.

UN TORO ITALIANO PARA PEÑAROL.

Christian Vieri en su pasaje por el Inter de Milán.

Juventus, Lazio, Atlético de Madrid, Milan, Inter de Milán, Fiorentina y otros clubes mas conforman el currículum de la carrera de Christian Vieri.

En 2011, fue ofrecido a Peñarol - estaba jugando en Brasil y estaba casi al final de su carrera - y fue seriamente analizada su contratación. Muchos dirigentes dirían que daría más prestigio al club; pero el presidente Juan Pedro Damiani fue quien bajó la persiana y la llegada de Vieri al carbonero jamás se concretó.

Damiani después explicó que Vieri era imposible porque hacía tiempo que no tenía regularidad y ya contaba con 37 primaveras; y que en el club estaba Christian Palacios que debía de ser proyectado, además que venía de ser el goleador del campeonato con Central Español. Diría después Damiani: "Peñarol no puede hacer esas erogaciones teniendo a Palacios que pide cancha, ¿A quién vendo dentro de un año después? ¿A Vieri con 38 años".

CASI TERMINA HABLANDO EN GUARANÍ, PERO AL FINAL NO.

José Saturnino Cardozo, en su pasaje por el Toluca donde hasta hoy es ídolo.

Con Peñarol en crisis en 2006, donde terminó último en el Clausura y Nacional dio la vuelta olímpica; se buscaba para la temporada 2006/07 armar un equipo para arrebatarle el campeonato a Nacional.

Se había apuntado a varios jugadores y se había contratado nuevamente a Gregorio Pérez para tratar de dar una vuelta al timón. Uno de ellos fue el goleador paraguayo José Saturnino Cardozo, que brillara en su selección y el Toluca de México; que en algún momento también pretendieron Boca Juniors y River Plate.

En julio de 2006, luego de largas negociaciones donde el entrenador Gregorio Pérez llamó telefónicamente en varias oportunidades al goleador paraguayo, se llegó a un acuerdo con el goleador. Percibiría un salario de 20 mil dólares y aparte de eso, casa y coche.

La cuestión es que el delantero paraguayo fue jugador del carbonero por muy poco tiempo, ya que descartó luego la oferta de Peñarol para firmar con el decano paraguayo; el Olimpia.

UN POCHO PARA EL TRICOLOR...PERO DECIDIÓ SER FORTINERO.

Federico Insúa en el América de México.

Zurdo, habilidoso, de buena pegada; esos son los adjetivos que describen a Federico Insúa; un 10 que estuvo a poco de ser tricolor.

A comienzos del 2012, Marcelo Gallardo convenció a Federico Insúa - en ese momento en el fútbol turco - de venir a Nacional que se preparaba para conquistar el bicampeonato.

Se habló de un pre contrato, de un acuerdo que se había hecho entre el club y el futbolista argentino en el cual iba a percibir 30 mil dólares de sueldo. Faltaba solamente la firma del jugador, pero apareció Vélez Sarsfield y la negociación se cayó. El "Pocho" se puso la "10" del Fortín y jugó para Vélez Sarsfield.

Un jugador que en ese momento no estaba en el final de su carrera (31 años) y que incluso no veía con malos ojos venir a Nacional.

¿AIMAR Y SAVIOLA TRICOLORES? ¿HERNÁN CRESPO TAMBIÉN?

Pablo Aimar y Javier Saviola en su época en River Plate.
Hernán Crespo en su etapa en la selección argentina.

Crespo, Saviola y Aimar, compañeros de Gallardo en su momento tanto en River como en la selección albiceleste.

Cuando Gallardo asumió, luego de ser campeón como jugador y retirarse, como D.T. de Nacional; se habló de que venían Diego Placente y Hernán Crespo como refuerzos. Placente había finalizado contrato con San Lorenzo y llegó en calidad de libre. Hernán Crespo estaba por poner punto final a su carrera en el fútbol italiano y había desechado la posibilidad de ir a jugar a River para tratar de devolverlo a la máxima categoría del fútbol argentino.

Gallardo, que fue compañero suyo y amigo personal, lo llamó para tentarlo con la posibilidad de disputar el Campeonato Uruguay, la Sudamericana y la Libertadores con Nacional pero el argentino desestimó la posibilidad. La razón que dio el delantero fue que pensaba quedarse en Italia puesto que su esposa es italiana y sus hijos nacieron allá; por lo tanto tenían su vida en el país de la bota.

Aimar y Saviola fue una posibilidad en el mercado de pases de verano del 2012. Se dijo que incluso hubo llamados de parte de Gallardo a ambos jugadores pero la posibilidad se esfumó casi enseguida pese a que varios medios afirmaban que eran firmes las posibilidades. Los jugadores tenían contrato con sus clubes y los mismos no eran asumibles por Nacional.

UM GAÚCHO AO NACIONAL, MAIS NAO PODE SER...

Ronaldinho en su mejor etapa cuando era figura en el Barcelona.

A comienzos de 2017 el empresario Matías Pitini y Flavio Perchman iniciaron gestiones para que Ronaldinho se incorporara a Nacional. Ya estaba en el final de su carrera, pero era un nombre que atraería público al estadio por la categoría de "fenómeno" o "ídolo" que tenía el brasileño; campeón de Europa con el Barcelona, campeón de América con el Atlético Mineiro y a nivel de selecciones fue campeón de América y del Mundo con Brasil.

Era un nombre que seducía a la directiva tricolor, e incluso se estaba iniciando una movida por parte de los dirigentes para tratar de traer a "Dinho" al club. Se buscaba ver que se le podía ofrecer y si se conseguían sponsors desde el exterior para llevar a cabo la gestión de que el brasileño se ponga la tricolor.

La posibilidad era bastante firme puesto que el jugador quería jugar en un grande, no quería jugar en Brasil ni tampoco lejos y además que le tentaba la agenda de compromisos tricolores y quería jugar en un país con tradición futbolística. Se volvió loca la Internet y las redes sociales con la posibilidad que "Dinho" se pusiera la "10" de Nacional.

Ronaldinho con la camiseta de Brasil.

La cuestión es que ese sueño apenas duró unos días. Las pretensiones de Ronaldinho, el crack brasileño eran totalmente inalcanzables para Nacional: quería residir en el Sofitel, tener un vehículo con chofer para él, cerca de 300 mil dólares de sueldo, no entrenar todos los días (ni hablar de hacer doble turno) y solamente jugar "determinados partidos".

Sueños inalcanzables en esta época; que Cristiano Ronaldo deje la Juventus y Messi el Barcelona para ponerse la camiseta de alguno de los grandes de nuestro país. Algo que tampoco impidió soñar en grande.