Últimamente se discute si hay que ganar como sea o jugando bien, muchos piensan que "como sea hay que sumar de a tres" y otros dicen que hay que jugar a algo y no "a lo que salga". Algunos prefieren el "fútbol champagne" y otros el "huevo huevo".

Si hay un exponente de dicho estilo, es un jugador que fue un guerrero y tocó la gloria en Tokio en el año 1988. Un "5" batallador que le dio todo a Nacional y la cuestión fue recíproca, hablo de Santiago "el Vasco" Ostolaza.

El "Vasco" nació en Dolores un 10 de julio de 1962 y en 1980 debutó en Primera División jugando para Bella Vista.

El Vasco en Bella Vista, arriba el primero desde la izquierda. 

En el "papal" militó durante seis años pasando en 1986 a Nacional. Se caracterizaba por su estatura (la que le permitió convertir varios goles de cabeza), su temple y su voz de mando, que fue lo que lo llevó a que el tricolor lo fichase.

En Nacional militó en su primer ciclo durante tres años hasta que fue traspasado al Cruz Azul de México. Pero, esos tres años fueron muy fructíferos tanto para el Vasco como para Nacional.

En 1988, comenzó siendo el capitán del equipo tricolor - hasta que volvió Hugo De León a mitad de temporada - que se coronaría campeón de la Copa Libertadores.

El campeón de la Libertadores de 1988. Ostolaza es el primero desde la izquierda.

No solamente fue titular en esa gesta de la tercera Libertadores para el tricolor, sino que fue una de las figuras del equipo. En la vuelta de la final, frente a Newell´s Old Boys, Santiago Ostolaza fue el autor del segundo gol de Nacional, en un partido que se saldó por 3 goles contra 0. Muchos periodistas señalaron que ese Nacional si bien ganó todo lo que se le puso enfrente y que fue uno de los mejores equipos sudamericanos de la década; tuvo un buen saldo en lo internacional pero no se tradujo en lo local. Entre 1987 y 1992 (hasta que Nacional reconquistó el Campeonato Uruguayo), estuvo el "Quinquenio de los chicos". Los campeonatos locales fueron ganados por Defensor (1987 y 1991), Danubio (1988), Progreso (1989) y Bella Vista (1990).

Volviendo a la final de 1988, Nacional formó de la siguiente forma: Seré; Pintos Saldaña, Reveléz, De León y Soca; Cardaccio, Ostolaza y Lemos; Vargas, De Lima y Castro. Los cambios fueron Héctor Morán (después expulsado por agresión junto al "Tata" Martino) por Castro y Daniel Carreño por Vargas. Como había señalado, los goles fueron de Ernesto Vargas, Ostolaza de cabeza y De León mediante un tiro penal.

Después de la gesta, vendría una jornada donde el Vasco tocaría el cielo con las manos. Precisamente el día 11 de diciembre, mediodía en Tokio y madrugada en Uruguay, nada menos que en la final intercontinental frente al PSV de Holanda, un equipo que tenía varias figuras como Koeman, Gerets, Van Breukelen, Lerby y Romario entre otros. Ese equipo, había derrotado en la final de Europa al Real Madrid de Emilio Butragueño y del mexicano Hugo Sánchez.

Nacional repitió el equipo que salió en la final con la salvedad de que no estuvo Carlos Soca y en su lugar jugó Tony Gómez.

Nacional comenzó ganando por un gol convertido de cabeza por Ostolaza tras un corner lanzado por Castro.

El equipo uruguayo, sorprendía a los todo poderosos holandeses que no entendían que pasaba, apenas iniciado el pleito.

Después vendría el empate por parte de los holandeses con un gol del brasileño Romario (antes un claro penal no cobrado a favor de Nacional que hubiese sido el dos a cero) y vino el alargue. Los 90 minutos se fueron con igualdad a un tanto por bando.

En el alargue, el juez colombiano Jesús Díaz Palacios sanciona un penal que no fue a favor de los holandeses que Koeman cambia por gol. Pero, en el último minuto, con la receta anterior, Ostolaza consigue el empate tras un corner mandado esta vez por Yubert Lemos.

Después de una larga serie de penales, donde ejecutaron a excepción de los arqueros, todos los jugadores Nacional consigue su tercera Copa Intercontinental.

Nacional frente al PSV. 

Otro dato de esa final: Ostolaza fue elegido como el mejor jugador del partido y fue acreedor de un automóvil Toyota que fue vendido para que el dinero fuese repartido como premio para el plantel.

Retorno a Montevideo, Ostolaza con la Copa Toyota (izquierda) y De León con la Copa Intercontinental.

En 1989, ya tras el alejamiento del entrenador Roberto Fleitas, vendrían otras consagraciones para el tricolor y también con Santiago Ostolaza como pilar y figura. Vendría la Copa de Oro Mar del Plata (venciendo a Independiente y River Plate en un triangular), la Recopa (venciendo a Racing de Avellaneda) y la Copa Interamericana frente a Olimpia de Honduras donde Ostolaza hizo un gol en el partido de vuelta jugado en Montevideo. A mitad de año, Santiago Ostolaza sería transferido al Cruz Azul de México donde militó tres años.

El Vasco en el Cruz Azul, uno de los grandes del fútbol azteca.

Después del Cruz Azul, vino un paso por el Querétaro (también de México), el fútbol japonés, Defensor Sporting y Olimpia de Paraguay. En 1996, retornaría a Nacional para jugar una temporada que no se logró el campeonato uruguayo y Ostolaza apenas tendría protagonismo. Apenas dos goles en la Liguilla de ese año en la que el tricolor se coronaría campeón, en el último partido contra Liverpool. Ese sería el último partido de Ostolaza como jugador de Nacional.

Vendría, luego de ese segundo ciclo como jugador tricolor, pasos por el fútbol de Guatemala, Rentistas, Defensor Sporting y Wanderers, donde le pondría punto final a su carrera en el 2000; consiguiendo el ascenso con los bohemios que en ese momento se encontraban en Segunda División.

Como entrenador, debutaría en 2001 dirigiendo a River Plate, pero con poco suceso y luego vendrían pasos por Deportivo Maldonado y Wanderers antes de llegar a Nacional.

En 2004, asumió como DT del tricolor, donde apenas duró seis meses en el cargo. Lo que motivó su salida fueron los magros resultados, un equipo que era "destructor y defensivo" antes de ser protagonista y la eliminación de la Libertadores frente al Deportivo Táchira de Venezuela. Sin mencionar que hubo algunos altercados con los jugadores (Peralta y N´Kong) y que utilizaba jugadores de ofensiva en funciones defensivas como a Gonzalo Castro, Guerrero y William Ferreira que eran delanteros y los ponía como laterales o carrileros.

Ostolaza como DT de Nacional.

Pero, no solamente Ostolaza tuvo su idilio con Nacional, sino que también fue parte de la selección uruguaya. Participó de dos Copas América con Uruguay, la de Brasil en 1989 donde fue sub campeón y la de Ecuador en 1993 donde Uruguay no alcanzó la segunda fase.

Ostolaza con la selección en Ecuador 1993. Arriba,el tercero desde la izquierda. También están otros ex tricolores como Cesilio de los Santos (arriba, el primero desde la izquierda), Fernando Kanapkis (el quinto arriba desde la izquierda) y Marcelo Saralegui (abajo, tercero desde la izquierda)

Participó también de la eliminatoria sudamericana para Italia 90 donde se clasificó al Mundial ganándole el grupo a Bolivia y Perú. Luego de esa clasificación, vino una gira por Europa donde se empató a un tanto con Italia (taco de Ostolaza para el gol de Aguilera), a tres tantos contra Alemania y se le ganó por 2 a 1 (un gol de Ostolaza de cabeza) a Inglaterra en el mítico estadio de Wembley.

Ese equipo uruguayo prometía, ya que además de Ostolaza, tenía a De León en la zaga junto al "Tano" Gutiérrez, el "chueco" Perdomo, Ruben Paz, Enzo Francéscoli, Alzamendi y Ruben Sosa; pero tras una pobre actuación en fase de grupos quedó eliminado en octavos de final por Italia.

En la eliminatoria para el mundial de Estados Unidos, Ostolaza estuvo en los primeros partidos, pero luego dejó de ser utilizado, tanto por Cubilla como para Ildo Maneiro.

Además de haber jugado en la selección, Ostolaza fue DT de los juveniles, más precisamente de la Sub - 17.

El Vasco Ostolaza...tipo humilde y metedor como muchos "5" o zagueros - posición en la que también se desempeñó - pero que quedó en la mejor historia del Club Nacional de Football.