Desde hace algunos días se viene manejando la posible salida de nuestro lateral izquierdo Matías Viña, pieza clave en el engranaje de un equipo que ha conseguido de manera casi milagrosa pasar del último lugar al primero en la tabla anual.

Que se precise dinero no es motivo para manifestar desesperación, ya que desde que el mundo es mundo, o desde antes de inventarse el dinero, el que se muestra con más necesidad, sea de adquirir o de vender, es el que sale perdiendo.

Está bien que el periodismo partidario, ese que se disfraza de neutral diga de manera incesante "Nacional necesita vender", está bien, es parte de su trabajo perjudicar al Decano. Lo que no podemos bajo ningún concepto es mostrar que estamos con el agua al cuello, ya que eso será usado en nuestra contra como siempre ha ocurrido en cualquier tipo de transacción.

Que el jugador siga su carrera en un mercado más poderoso al nuestro es la ley del fútbol y de la vida. Bien por él que se lo ha ganado con actuaciones excepcionales, goles y pases de medio gol. Además de tener buena marca y manejo de pelota, ha sido el mejor en su puesto en años.

Desde mi punto de vista se podría empezar por hacer lo contrario, es decir, formar un equipo altamente competitivo, tomando nota de lo que surge en la cantera y pelear en serio por una nueva Libertadores.

Ser como un Ayax de Sudamérica y manejar cifras acordes al primer mundo. Estamos hablando de un jugador de selección y de un puesto en el que ha costado horrores encontrar jugadores de nivel.

En suma, no mostrar desesperación porque eso no ayuda a cotizar a nadie, sino todo lo contrario y así sea verdad que precisemos vender, no ventilarlo a los cuatro vientos.

Por lo dicho en el título, nos guste o no vivimos en un mundo donde las pautas las marcan la oferta y la demanda y en esto el fútbol no es la excepción.