Recordando un poco la nefasta década de los 90 para Nacional, hablando con amigos en una comida, nos pusimos a hablar del Nacional en ese lustro negro que va desde 1993 a 1997, y si bien se coincidía que la mayoría de las cosas fueron negativas por no salir campeón y que cada año Peñarol se iba acercando más a un segundo quinquenio, hubo dos años en los cuales Nacional quizás mereció mejor suerte.

En 1994 fue quizás inobjetable la victoria en el campeonato uruguayo del tradicional rival, donde Nacional no levantaba cabeza y que además, nada salía bien. En el 95, las cosas pudieron haber salido de otra manera y ni que hablar en 1996, pero por varios factores, a veces nuestros y otras veces ajenos, no se pudo cambiar el rumbo.

Siempre los manyas dirán que "nos ganaban con la camiseta" y hasta nosotros decimos que muchos de nuestros jugadores, principalmente en el 97, el último año del quinquenio; entraban asustados a jugar contra Peñarol. Peñarol tuvo partidos que los ganó realmente en la cancha, pero convengamos que todos esos años les arrimaban los mejores jugadores y a Nacional a mitad de año siempre lo desarmaban, sin mencionar que obtenían "regalitos" de parte de los jueces.

En 1995, puesto que ellos habían obtenido el bicampeonato, nos reforzábamos para poder pelear el Uruguayo que era la prioridad; en la primera mitad del año Peñarol iba a disputar la Libertadores y nosotros no, lo cual nos daba la ventaja de que nos podíamos concentrar totalmente en el torneo.

Después de ocho años, Seré abandonó el club

Se habían ido del equipo varios "históricos" como Seré, Lemos, Revelez, Gerardo Miranda y el "misionero" Vidal González y llegaron algunos refuerzos para el plantel como Javier Zeoli (el arco que tras la partida de Seré y que Grandi no terminaba de convencer a Hugo Fernández no tenía dueño), el zaguero Fernando Kanapkis, el lateral Leonardo Jara, Rafael Bianchi y un "10" brasileño que jugó en su selección: Edú Marangón quien solamente jugó bien un partido. Marangón, había sido anunciado por el entonces presidente Ceferino Rodríguez "con bombos y platillos". Además volvía al club el zaguero Milton Gómez.

Edú Marangón, pintaba para ser "el pase del año" pero fue el fiasco del año. 

La primera fecha del Apertura del 95 marcaba, por esas cosas del destino, que Nacional jugaría el clásico frente a Peñarol. Una lesión de Fabián "el Mago" O´Neill lo marginó del equipo dándole entrada a Juan González que sería el héroe de la tarde al anotar los dos goles que nos dieron la victoria frente al tradicional rival por dos tantos contra uno. Cabe destacar, que éste fue el único partido que jugó bien el brasileño Edú Marangón, armando la jugada y colocando el centro para el cabezazo del "Juanchi" en el segundo gol de Nacional.

Lamentablemente, pese a la auspiciosa victoria clásica en la primera fecha, Nacional no terminó de cuajar un buen Apertura que terminó definiéndose en una final entre Peñarol y el sorprendente Liverpool de Miguel Puppo, ya que ambos equipos terminaron empatados en la primera posición.

Se menciona que Nacional perdió varios puntos claves como contra el mismo Liverpool y contra Progreso - que descendería ese año - además de que Peñarol, cuando iba perdiendo contra River Plate y quedaba sin chances de acceder al Apertura, recibió una ayuda. El guardameta de River, el ex aurinegro Fernando Álvez, tocó "extrañamente" con la mano fuera del área una pelota fácil que posibilitó un tiro libre frontal para Peñarol y la posibilidad de empatar el partido. Ese tiro libre, Pablo Bengoechea lo cambia por gol y a definir el Apertura con Liverpool. Esa final, fue ganada por el manya y quedó una polémica por la "dudosa" - hasta para Puppo - actuación del arquero negriazul Juan Bogado.

Ya Peñarol con el Apertura en su poder, a Nacional solamente le quedaba ganar como sea el Clausura para disputar las finales del campeonato uruguayo. Llegarían algunos refuerzos, pero perderíamos a Gustavo Méndez (Vicenza) y Álvaro Gutiérrez (Valladolid) tras ser campeones de América con Uruguay. Peñarol, perdería además a varios titulares como Óscar Ferro, Diego Dorta, Marcelo Otero y Darío Silva; estos dos los goleadores del equipo, pero se arreglaría con sus reemplazos que eran Luis Romero y Federico Magallanes.

El "Chino" Salvá que llegó para dirigir el Clausura de 1995

En la primera fecha del Clausura, se da una derrota clásica por un gol a cero - Luis Romero - y el cese de Hugo Fernández.  Como reemplazo de Fernández, se apuesta a un técnico de la casa que conocía bien a varios jugadores que jugaban su segunda temporada en Primera; Héctor Salvá que venía de dirigir a Miramar Misiones. Junto a Salvá, venía Juan Ramón Carrasco para calzarse por cuarta vez la "10" de Nacional aunque su retorno fue bastante discutido debido a su pasaje por Peñarol y que tenía en ese entonces 39 años.

El "Mago", la gran figura de Nacional en 1995

Nacional con Salvá en la dirección técnica se revitalizó, dando cabida a jóvenes que él dirigió en las inferiores. En el equipo titular era común ver a Fabián O´Neill, Carlos, Nicola, Nelson Abeijón, Rodrigo Lemos, Gianni Guigou y también a Martín Parodi. Se veía lo que muchos hinchas reclamamos: un equipo ofensivo formado en su mayoría por los jugadores surgidos en el club. Por lo general, Nacional formaba con Nicola; Domínguez, Milton Gomez, Canals o Kanapkis, Jara; Rodrigo Lemos, Nelson Abeijón, Gianni Guigou; Fabián O´Neill; Osvaldo Canobbio y Juan González. Dentro de ese equipo base, seis titulares eran producto de nuestras formativas.

Ese Clausura, fue un "mano a mano" contra Peñarol donde no se podía desaprovechar oportunidades, pero además se había metido a terciar Rampla Juniors pero el "picapiedra" terminó pinchándose y fue derrotado por Nacional por siete goles contra cero.

La historia del Apertura, se repitió en el Clausura, pero con nosotros definiendo la final frente a Peñarol. Un doblete de Rodrigo Lemos posibilitó el empate y en la definición por penales, Nacional le "daba la vuelta en la cara" al manya. Había que definir ahora, en el mejor de tres partidos, el campeón uruguayo.

La primera final, fue ganada por Peñarol por mínima diferencia con un gol de larga distancia de Bengoechea. En la segunda final, victoria tricolor con goles de Fernando Kanapkis y del "Juanchi" que se perfilaba como el goleador del torneo. En la última final, un clima raro terminó enpantanando el clima en Nacional. Paco Casal le comunicaba a O´Neill que no jugaba la final para irse a Italia ya que el Cagliari lo había comprado, pero una intervención de Salvá posibilitó retrasar el viaje del Mago. En esa final, Peñarol se pone dos a cero arriba con goles de Robert Lima y de Luis Romero, a falta de tres minutos, el "Mago" consigue el descuento pero unos segundos después - tras una "resbalada fatal" de Canals - Bengoechea pone cifras definitivas al partido.

¿Por qué se mereció mejor suerte? En primer lugar, porque Nacional con Salvá tenía buenos partidos, goleaba, contaba con la pareja más goleadora del torneo (Canobbio y Juan González) y apriori se lo veía bastante mejor plantado; sin mencionar que Peñarol perdió varios titulares y la única incorporación fue Ruben Pereira. La cuestión por la que no se tuvo mejor suerte fue que si bien la defensa de Peñarol era bastante mala - el único argumento era pegar y tirar la pelota para adelante - la nuestra era peor, sin mencionar que a ellos los jueces les permitían pegar demasiado. Nacional en ofensiva era bastante más que Peñarol en esa segunda parte de 1995; pero nuestra defensa era mala: Nicola en partidos contra chicos a veces se atajaba todo, pero se comía goles insólitos contra ellos; Canals no era el mismo que en el 92; Domínguez si bien cumplía era bastante veterano y se le recordaba su pasaje por el tradicional rival; con Romero enfrente y con Kanapkis y su lentitud en la defensa ellos entraban ganando uno a cero y convengamos que el lateral izquierdo no tenía dueño y el mismo estaba rengo porque no había zurdos. Se pudo haber ganado ese torneo de no ser porque "regalamos" el Apertura y por las ayudas que tuvo Peñarol en el mismo.

Para 1996, Nacional se preparaba a cortar el tetra y buscaba reforzarse para ello; misma historia que el año anterior. Se habían realizado las incorporaciones de José Bolón (un "5" que Salvá dirigió en Miramar Misiones), Fabián Domínguez (llegaba a ser suplente de Nicola tras las idas de Zeoli y Grandi), se sumó al zaguero Andrés Silva (hermano de Ruben, que fue campeón uruguayo con Bella Vista en 1990, Defensor Sporting en 1991 y Nacional en 1992), el lateral izquierdo Juan Morán (venía desde Liverpool y se caracterizaba por su pegada), el volante central Mario Barilko (también desde Liverpool) y Juan Ravera (desde Wanderers, donde siempre le hacía goles a Peñarol) para poder armar el plantel.

El regreso de un ídolo

También, se concretaba el retorno de un ídolo, el "Vasco" Santiago Ostolaza volvía para jugar en Nacional y faltaba la "frutilla de la torta": el jugador con más proyección en ese momento, que estaba prometido a Peñarol, fimaba para nosotros: el "Chino" Álvaro Recoba. En un giro inesperado, donde Casal se peleó con Damiani, Recoba junto a Ricardo Bittancort (un volante mixto que surgió de Danubio y tuvo un pasaje por River argentino), Jorge Puglia (goleador en la "B" con 27 goles jugando para Fénix) y Néstor "el diablo" Correa (llegaba desde Liverpool y era un puntero derecho con gol)

El "Chino" Recoba, quizás un pase inesperado, pero el mejor pase de la temporada

También se había hablado del zaguero camerunés François Omam-Biyik (mundialista en Italia 90 y Estados Unidos 94) que quedaba libre del América de México pero no se concretó la llegada.

En la tercera fecha, tras un magro arranque, fue cesado Héctor Salvá y en su lugar asumió Miguel Puppo, en un contexto de emergencia puesto que en la quinta fecha del Apertura nos esperaba el clásico.

El sistema de Puppo era bastante cuestionado, puesto que apeló a jugar con tres volantes de marca - algo que no fue del agrado del hincha - y como no tenía zagueros tuvo que apelar a Santiago Ostolaza en esa posición. El clásico se salda con una derrota por dos goles a cero convertidos por Robert Lima y Antonio Pacheco y además con los hinchas molestos con Puppo.

Para el Clausura, vino una preparación por China donde se gana un torneo amistoso y allí se sientan las bases para encarar el Clausura. Nacional apenas se refuerza, ya que solamente llegó Jacinto Cabrera para reforzar la zaga (lo había dirigido Puppo en Liverpool) y retornan desde Argentina Osvaldo Canobbio y desde Ecuador el polifuncional Gustavo Badell. Para el Clausura, Peñarol pierde a Luis Romero (Cagliari) y Federico Magallanes (Atalanta) y no se refuerza ya que apostó a Martín García, Heberley Sosa, el venezolano Andrée González y a Martín Rodríguez que eran los delanteros de tercera. El único refuerzo que llegó fue el lateral izquierdo Edgardo Adinofi desde Israel.

Al comienzo del Clausura, Puppo trata de mantener el sistema con tres volantes de marca y le da definitivamente la titularidad a Álvaro Recoba que comenzaba a ser el jugador desnivelante que prometía y a ganarse el cariño de la parcialidad alba. El equipo que arrancó jugando, cambió respecto al del Apertura: Carlos Nicola; Gustavo Badell, Jacinto Cabrera, Andrés Silva, Alfonso Domínguez; Diego Tito, Nelson Abeijón, Santiago Ostolaza; Álvaro Recoba; Juan Ravera y Juan González. El debut fue frente a Central Español donde un solitario gol de Ravera puso cifras definitivas. Los novedades eran la inclusión de Jacinto Cabrera y Andrés Silva en la zaga, Alfonso Domínguez movido al lateral izquierdo tras los malos rendimientos de Morán, Gustavo Badell movido al lateral derecho y a Juan Ravera con la "9" estampada en la espalda, pese a que no había sido tenido muy en cuenta en el Apertura.

Después, ya para el clásico, donde llegábamos mano a mano con el manya; el equipo titular se perfilaba con una formación diferente; donde se cambiaban los tres volantes de marca por dos de marca y dos de armado: Carlos Nicola; Gustavo Badell, Jacinto Cabrera, Andrés Silva, Alfonso Domínguez; Diego Tito, Nelson Abeijón; Rodrigo Lemos, Álvaro Recoba; Juan Ravera y Juan González. Pese a no terminar de convencer, Nacional se mostraba más sólido que en el Apertura.

El clásico en la quinta fecha tuvo un sabor especial por como se ganó. Nacional comenzó perdiendo y parecía que la historia se repetía (cuatro clásicos contando un amistoso con derrotas) pero, Puppo sacó un as de la manga:  el "Ñato"Martín Parodi, extrañamente borrado en el Apertura cuando siempre contra Peñarol jugaba bien y le hacía goles. El Ñato Parodi comenzaba a formar una sociedad interesante con el Chino que volvieron locos a los manyas, sin mencionar lo bien que jugó Badell ese partido. El "araña" convirtió el empate con un tiro desde fuera del área y mandó un centro para el cabezazo goleador del "Abeja" que daba la victoria desde atrás, con una remontada. A partir de allí, Nacional fue en ascenso - pese a perder con Defensor Sporting - y Peñarol en picada, donde no ganaba, lo goleaban y les costaba hacer goles. Se gana el Clausura y se venían las finales.

En Peñarol, por los malos resultados, el ambiente estaba tan espeso que se cortaba con cuchillo y se decía que el cese de Fossatti antes de jugar las finales era inminente. Al final, en los carboneros, se acordó que Fossatti dirigía las finales y sin importar el resultado, se iba.

Para nosotros estaba todo a pedir de boca para cortar el tetra: crisis en Peñarol, Nacional bastante consolidado como el mejor equipo y como indiscutido campeón del Clausura, sin mencionar que el equipo se repetía casi de memoria. Se preveía una victoria de Nacional en las finales y ni el más pesimista hincha vaticinaba una derrota.

La primera final, contra todos los pronósticos, Peñarol gana con un autogol del zaguero Andrés Silva pero se lo computan al lateral Washington Tais. Nacional, había jugado muy mal y otra vez comenzaban las dudas.

En la segunda final, Puppo vuelve a insistir con los tres volantes de marca - cuando había que ganar para forzar una tercera - y coloca a Santiago Ostolaza sacando del equipo a Martín Parodi que junto al Chino Recoba fueron dos pilares; además también saca a Juan González - segunda vez consecutiva goleador del campeonato - para poner a Osvaldo Canobbio junto a Ravera en ofensiva. Este cambio fue algo que nadie entendía, puesto que Canobbio casi ni había tenido acción durante todo el Clausura; capaz pudo haber estado Correa o Silvio Fernández.

Ese segundo partido, comienza con Peñarol y Nacional con propuestas muy defensivas en las cuales no se generaron casi chances y el primer tiempo se fue con un empate a cero; resultado que le servía a ellos. Al comienzo del segundo tiempo, Pacheco abre el marcador, pero luego Nacional empata por medio de Martín Parodi que había ingresado en el complemento. Después, no se volvió a mover más el score y Peñarol terminó conquistando el tetra. Cabe aclarar que Nacional jugó 25 minutos con superioridad numérica; el partido tuvo como expulsados a Ostolaza por parte de Nacional y por parte de Peñarol a Martín Rodríguez y a Oscar Aguirregaray.

¿Por qué se perdió este torneo? Convengamos que estábamos convencidos que después del mal Clausura de ellos y que nosotros veníamos bien, los menospreciamos y se pensó que se le ganaba antes de jugarse. Eso primero que nada. En segundo lugar, porque no se prestó atención a la táctica que usó Fossatti que era "solamente para defenderse" ya que tenía a Aguirregaray, Olveira, Enrique De los Santos, Tais, Lima, Rotundo y Gonzalo De los Santos para defender y en función ofensiva estaban solamente Bengoechea, Pacheco y Martín Rodríguez; se debió buscar una solución para romper esa barrera y no se hizo. En tercer lugar, luego de perdida esa primer final, se dejaron comer por los nervios y en vez de salir a ganar, Puppo salió a defenderse con los tres volantes de marca cuando sólo servía ganar; sin mencionar que Peñarol repitió la fórmula y no se buscó una solución para romper esa línea de 5 defensores y dos volantes de marca.

Capaz, Peñarol mentalmente y/o futbolísticamente era superior a Nacional entre 1995 y 1996, pero, Nacional no tenía tan mal plantel en cuanto al mediocampo y la ofensiva; pero la defensa era nefasta. Ellos, tenían un libreto ensayado en cuanto a las jugadas de pelota quieta que Nacional no fue capaz de neutralizar y se debieron de haber estudiado y buscado planes de contingencia. Muchas veces, en partidos cerrados y ásperos como los clásicos, una pelota quieta bien aprovechada es la diferencia entre una victoria y una derrota.

¿Qué opinan los demás respecto a ello? ¿Se pudo o no haber tenido mejor suerte en los campeonatos de 1995 y 1996?